Cómo limpiar mi vestido de comunión

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En nuestra juventud existen diversos momentos que representarán un antes y un después. En muchas familias religiosas una comunión representa la transición de una edad a otra y, tanto como es protagonista la familia y lo que representa para ellos este momento, también son protagonistas los jóvenes que pasan por este evento simbólico.

Al igual que todos los rituales importantes, durante la comunión es esencial vestir algo a la altura. Entre los preparativos de esta fecha entonces, no solo deberemos considerar dónde y cómo podremos realizar la comunión, deberemos tener en cuenta, si compramos el traje o el vestido de comunión con antelación, cómo deberemos cuidarlo.

¿Cómo son los trajes de comunión?

Antes de plantearnos cuál es el cuidado ideal, es importante conocer cómo son los trajes y cómo pueden ser clasificados. El corte más clásico conocido se realiza con tela de organza. Los que son hechos en este tipo de tela son los más clásicos, siendo el más elegante y uno de los favoritos, sin embargo, debido a la delicadeza de su tela no es sencillo de mantener.

Con el tiempo, muchos modistas han decidido realizar diseños más modernos con telas más resistentes aunque no tan elegantes o pulidas como la organza, siendo mucho más resistentes al paso del tiempo, sin embargo, no tan atractivos como sus contrapartes clásicas para aquellos que deseen algo más tradicional.

¿Cómo limpiar y conservar mi vestido de comunión?

Como pasa con muchas telas blancas delicadas, con el tiempo, en telas como la organza, aparecen manchas amarillas que denotan el paso del tiempo en el vestido. Generalmente esto ocurre cuando se han guardado de forma prolongada este tipo de vestidos en condiciones contraindicadas, es decir, en lugares húmedos donde pueda impactar directamente el sol o se han guardado sin revisar que no posea ningún tipo de alimento o elemento orgánico.

Los vestidos más nuevos generalmente indican cómo podremos lavarlos con instrucciones en sus etiquetas, sin embargo, lo recomendado es:

Lavar en seco, en casa o en tintorería

Cuando la tela es blanca y tan delicada como las que se usan para la primera comunión, lo mejor es lavar en seco con un ligero cepillado o en un centro especializado donde se cuide la tela.

Si la mancha está incrustada en la tela se debe lavar a mano

Muchas máquinas no están pensadas para limpiar encajes o para ser delicadas con pequeños acabados en bordados que, generalmente, solemos encontrar en este tipo de vestidos, siendo lo mejor, lavarlos con calma por nuestra cuenta.

Secar al aire libre, lejos del sol

Las secadoras, al igual que muchas lavadoras, no son delicadas con las telas, siendo lo mejor secar al aire libre evitando el impacto directo del sol para evitar la propagación de manchas o maltratar la tela con el calor.

Evitar químicos blanqueadores como la lejía

Existen muchos blanqueadores para telas populares, igualmente, estos con el tiempo van a desgastar la tela. Si queremos conservar al máximo la calidad del vestido es muy importante limpiarlo delicadamente con jabón.

Planchar con las mínimas temperaturas

Aunque los modelos más nuevos son más resistentes, si poseemos un vestido clásico de organza, el calor con el paso del tiempo va a maltratar o manchar el vestido. De ser necesario realizar el planchado, deberemos estar siempre por debajo de los 110º.

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